Parafraseando a José Figueres Ferrer, ex-presidente de Costa Rica, en el Perú a lo largo y ancho de nuestra patria, nuestras ciudades, pueblos y barriadas “Nos hemos acostumbrado a que la pobreza sea parte del paisaje”.

Si no formamos en la solidaridad y en la responsabilidad social a nuestros estudiantes, no estamos educando para transformar este mundo en un lugar mejor para todos. Acogemos el llamado de Felipe Berríos, sacerdote jesuita: “La pobreza debe volver a escandalizarnos. Aquí hay niños que no tienen ningún futuro. Esto no nos debería dejar dormir tranquilos”.

Nuestra labor en el campo educativo ha tratado en estos años de responder al llamado de Juan Pablo II, a afrontar las “Nuevas situaciones, tanto eclesiales como sociales, económicas, políticas y culturales, que reclaman hoy, con fuerza muy particular, la acción de los fieles laicos. Si el no comprometerse ha sido siempre algo inaceptable, el tiempo presente lo hace aún más culpable: A nadie le es lícito permanecer ocioso” (Christi Fideles Laici 3)